El horario flexible en la biblioteca escolar
Existen tres tipos principales de horarios en la
programación de una biblioteca escolar: el horario fijo, el flexible y el mixto.
El
horario fijo es definido por Donham van Deusen y Tallman (según citado en
American Library Association [ALA], 2007), como una situación en donde se programa la visita de un
grupo a la biblioteca con motivo de instrucción, sobre una base regular
(frecuencia semanal), durante un período determinado de tiempo, con frecuencia
especifica en el año escolar. Por otro lado, el horario flexible se precisa
como aquel que permite una planificación de la instrucción o de los servicios
bibliotecarios, entre el especialista en ciencias de la información y el
maestro, basada en las necesidades de
aprendizaje de los estudiantes en cada
unidad curricular. Por último, el horario mixto se caracteriza por la
combinación de estas dos modalidades, en donde, como describen Donham y Tallman
(según citado en ALA, 2006 ) "could have been classified as flexible,
because these participants worked with some teachers to schedule classes on a
flexible basis and, therefore, might have the potential for more curriculum
consultation with them; however, these SLMS also met with some classes on a
fixed-schedule basis, thus reducing their opportunity to meet with
teachers". Una vez definidos los tipos de
horarios a considerarse en la programación
de la instrucción y los servicios ofrecidos por el maestro bibliotecario en la
biblioteca escolar, se pretende exponer en este trabajo las ventajas del
horario flexible y las responsabilidades del maestro bibliotecario durante este
tipo de horario. Se presentarán además, las razones por las
cuales, en ocasiones, la administración escolar no acepta el horario flexible y
posibles soluciones para sobrepasar dichos obstáculos.
A finales de la década de 1980 y
principios de 1990, se integraron al vocabulario relacionado al ambiente de la
bibliotecología escolar, los términos de horario flexible y acceso flexible (ALA,
2006). Estos términos se han
utilizado para definir, en primer lugar, el sentido de proporcionar acceso a la
biblioteca durante todo el día; y en segundo lugar, la eliminación de un
horario rígido de programación regular de los servicios bibliotecarios para
cada clase o instrucción grupal, permitiendo que los maestros puedan programar
sus clases en la biblioteca según sea necesario, y de acuerdo al tiempo necesario para
alcanzar los objetivos de la actividad de aprendizaje planificada (ALA,
2006). En la carta circular 4-2011-2012 del Departamento de Educación de Puerto
Rico, se establece que el horario de la biblioteca escolar debe garantizar la
disponibilidad de servicios utilizando alternativas flexibles, sin afectar las
seis horas de jornadas diarias del maestro bibliotecario. Este será planificado en torno a las
necesidades de los estudiante, al abrir la biblioteca de la escuela antes de la
hora de inicio de clases o mantenerla abierta después de la hora de salida de
los estudiantes. El horario flexible le proporciona a la comunidad escolar, un
acceso oportuno a los servicios y programas bibliotecarios.
Entre
las ventajas del horario flexible, podemos destacar la oportunidad de proveerle
al estudiante el acceso a los recursos de la biblioteca, incluyendo el
servicio de instrucción bibliotecaria
fuera del horario escolar. Según Rodney, Lance y Hamilton-Pennell (2003), una
biblioteca que funciona bien, proporciona una programación flexible y un acceso
oportuno para todos los alumnos a la colección. “Este
horario debe permitir tanto la asistencia regular de los distintos cursos, el
acceso libre de alumnado y profesorado y el trabajo técnico del equipo de apoyo
de la biblioteca” (MEC Madrid, 1998).
En el ámbito social y de cooperación, si la biblioteca se abre
en horario extraescolar se articularán programas de prevención de la exclusión
social, de compensación educativa y de extensión cultural (García Guerrero,
2011). Por otro lado, en el aspecto educativo, la programación flexible de los
servicios bibliotecarios, le permite al estudiante el acceso a los recursos
necesarios para el desarrollo de la lectura, el desarrollo de destrezas de
literacia informacional y tecnológica, así como la oportunidad de poner en
práctica competencias de investigación, contando con la dirección del maestro
bibliotecario. “Flexible access sets the stage for students and teachers to use school
library media resources and services at any time during the day or week to
browse, exchange books, read, use electronic resources or conduct research”(American
Association of School Librarians [AASL], 2001, p. 83). Los estudiantes y los maestros
deben tener la oportunidad de visitar la biblioteca durante el día, en un horario conveniente,
para utilizar
las fuentes de información, leer por
placer, y establecer comunidades de prácticas entre
pares.
De
acuerdo a la AASL (2011), la responsabilidad de la programación de un horario
flexible para la biblioteca, debe ser compartida por toda la comunidad escolar.
Este proceso se caracteriza por ser un trabajo en equipo donde, el maestro tiene la
responsabilidad de identificar el conocimiento de los contenidos
de materias que debe ser alcanzado por su grupo y las
necesidades particulares del estudiante. De esta forma, el maestro bibliotecario contribuirá
en la planificación de talleres, adiestramientos y otras actividades, que
permitan la integración adecuada de los
recursos y la tecnología, el conocimiento de los métodos de enseñanza, y una amplia gama de
estrategias que se pueden emplear para ayudar a los estudiantes a aprender
habilidades de investigación para satisfacer los requisitos del plan de estudios (AASL,
2011). Se deben crear
programas que faciliten el alcance de los objetivos establecidos, evaluar
dichos programas y promover en ellos la participación de toda la comunidad
escolar.
Según
las Directrices de IFLA/UNESCO (2002), el director escolar debe trabajar en
estrecha cooperación con el bibliotecario en el diseño de planes para el
desarrollo de la escuela, especialmente en los ámbitos de la competencia
informativa y de los programas de promoción de la lectura, procurando un
horario flexible y por recursos que permiten a los profesores y alumnos el
acceso a la biblioteca y sus servicios. La resistencia al horario flexible en
lugares como Carolina del Norte y Virginia, es por parte de la administración
escolar (Gavigan, Pribesh, y Dickinson, 2010), esto debido primordialmente, a
la preferencia del horario fijo, en lugar de proporcionarle a los maestros
bibliotecarios tiempo adicional para la planificación de los servicios. Por
otro lado, Gavigan, Pribesh, y Dickinson
(2010), argumentan que existe poca investigación empírica sobre el horario flexible y su efectividad en
el incremento del aprovechamiento académico escolar. Debido a estos motivos,
evidencian con los resultados de sus investigaciones que existe una correlación
positiva entre entre el horario flexible de la biblioteca escolar y el aumento
en la circulación de estudiantes. Estos hallazgos y las directrices
establecidas en la carta circular 4-2011-2012 del Departamento de Educación de
Puerto Rico, fundamentan la importancia de establecer un horario flexible en la
biblioteca escolar.
La biblioteca escolar, sus programas y
servicios son parte fundamental del currículo de una escuela. Este tipo de
programación flexible, debe ser una estructurada y enriquecida por la
satisfacción de las necesidades holísticas del estudiante y sus intereses. Debe
cumplir con las reglamentaciones establecidas por el Departamento de Educación
de Puerto Rico, garantizar la accesibilidad al centro de información y su
funcionamiento adecuado, mediante la integración de programas docentes y de
servicios a la comunidad.
Referencias
American Library Association.
(2006). "Flexible Scheduling: Implementing an Innovation". Recuperado
de http://www.ala.org/aasl/aaslpubsandjournals/slmrb/slmrcontents/volume9/flexible
American Library Association.
(2011). "Position Statement on Flexible Scheduling ". Recuperado
de http://www.ala.org/aasl/aaslissues/positionstatements/flexsched
Browne, K., & Burton, L.
(1989). Timing is everything: adapting to the flexible schedule. School
Library Journal, 3520-23.
Departamento
de Educación de Puerto Rico. (2011). Carta Circular 4-2011-2012.
García Guerrero, J. (2011). Plan
de trabajo y autoevaluación de la biblioteca escolar. Recuperado de http://www.juntadeandalucia.es/averroes/bibliotecaescolar/images/MisPdf/DR1/DR1BECREA.pdf
Gavigan, K., Pribesh, S., &
Dickinson, G. (2010). Fixed or flexible schedule? Schedule impacts and school
library circulation. Library & Information Science
Research (07408188), 32(2), 131-137.
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Rey, PR. Recuperado de http://www.slideshare.net/basilin/carta-circular-4-psbi
IFLA/UNESCO. (1999). School
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Haya: International Federation of Library Associations and Institutions. Recuperado
de
http://archive.ifla.org/VII/s11/pubs/sguide02-s.pdf
MEC
Madrid. (1998). Bibliotecas escolares. Recuperado de http://www.juntadeandalucia.es/averroes/bibliotecaescolar/images/MisPdf/organizacionygestion/ORyG01Servicios.pdf
Rodney, Marcia J., Keith
Curry Lance, and Christine Hamilton-Pennell. (2003). The Impact of Michigan
School Librarians on Academic Achievement: Kids Who Have Libraries Succeed.
Lansing, MI: Library of Michigan.
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