En la escuela
elemental, comencé a relacionarme con los programas bibliotecarios escolares. Inicialmente
conocí la biblioteca escolar debido a una charla de orientación ofrecida a los
estudiantes. En esta charla, la bibliotecaria introdujo las partes del libro,
las áreas de la biblioteca y las normas de uso de este espacio. Recuerdo que además,
durante ese año escolar nos enseñó a utilizar el catálogo de la biblioteca para
ubicar los libros. Esta experiencia y los
cuentos de literatura infantil que me leía mi padre provocaron en mí un
sentimiento de aprecio por la lectura.
Más tarde, la biblioteca se convirtió en un espacio para la
recreación y disfrute. Sin embargo, no fue hasta el inicio de los estudios subgraduados
que comencé a conocer los diversos servicios que ofrece la institución bibliotecaria.
Especialmente los servicios de referencia y préstamos de recursos. En adición,
tuve la oportunidad de utilizar las bases de datos y otros recursos tecnológicos
para el acceso a la información.
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